A pesar de haber estado casi 30 años involucrado en el negocio de la publicidad,
donde prima la perfección y se mutila cualquier defecto, donde se recurre a cualquier arma para materializar ideales inexistentes, me sorprende y asusta la tendencia de la
sociedad actual a traspasar descaradamente la frontera de la naturaleza, tratando de impedir los efectos del transcurso del tiempo a cualquier precio, en una lucha
-perdida de antemano- por retener una apariencia que se les escapa.
La belleza no depende del paso del tiempo sino de nuestra mirada.
Tenemos ejemplos en cada rincón del planeta de que ese proceso irreversible no
implica fealdad. Su degeneración no desvirtúa esa armonía intrínseca que posee lo natural. Sólo es cuestión de intentar percibir con otros ojos para descubrir esas
bellezas cambiantes, efímeras. Sí, efímeras.
Un millón de años o una milésima de segundo. ¿Quién establece la escala del tiempo
en el universo? Hay un abismo entre las magnitudes del hombre y las del cosmos.
¿Qué son 100 años en la vida de una estrella?
¿Qué significa un surco de varios metros para el Gran Cañón del Colorado?
Nuestro planeta también envejece pero eso no conlleva decadencia.
Hay una contradicción hiriente entre lo que he venido haciendo y lo que estoy
criticando. ¿O es una válvula de escape para no dejarme arrastrar por la locura
colectiva?
Estoy programado para ocultar, disimular, parchear la realidad, y ahora necesito encontrarla y mostrarla tal como es, o como yo la veo . Y lo maravilloso es que de
nada me sirven mis trucos ante estos ¿monstruos? que no responden a mis palabras,
que no se inmutan ante mis indicaciones. No puedo manipularlos!!
Sólo quedarme en silencio y observar.
Oxígeno, Silicio, Aluminio y Hierro, componentes principales de la corteza terrestre y
de estas obras. Cuando te integras con el paisaje, sin interferencias externas ni
internas, captas esa sacralidad latente, esa unidad; traspasas cualquier barrera y te enlazas con las moléculas de los seres allí presentes. ¿Acaso no formamos parte del todo?
Soy un individuo solitario. No me gusta la gente... pero una de las necesidades básicas es formar parte del grupo. Por eso me hice retratista. Quizá por eso busco obsesivamente caprichos de la naturaleza, que me hagan compañía sin interrogarme,
sin juzgarme, sin esperar nada a cambio.
Y me cuentan sus problemas. Los nuestros.
Empecé queriendo reflejar una historia que me sorprendía y me he encontrado de frente con algunos de los grandes conflictos que arrastramos desde hace demasiado tiempo.
La violencia; la pobreza; los abusos; el fanatismo. La repetición a lo largo de las épocas de los mismos desastres no debe convertirlos en tradiciones que aceptamos porque “siempre han estado ahí” o porque “forman parte de la naturaleza humana”.
No me resigno a convivir con ellos. Quiero abrir los ojos.
donde prima la perfección y se mutila cualquier defecto, donde se recurre a cualquier arma para materializar ideales inexistentes, me sorprende y asusta la tendencia de la
sociedad actual a traspasar descaradamente la frontera de la naturaleza, tratando de impedir los efectos del transcurso del tiempo a cualquier precio, en una lucha
-perdida de antemano- por retener una apariencia que se les escapa.
La belleza no depende del paso del tiempo sino de nuestra mirada.
Tenemos ejemplos en cada rincón del planeta de que ese proceso irreversible no
implica fealdad. Su degeneración no desvirtúa esa armonía intrínseca que posee lo natural. Sólo es cuestión de intentar percibir con otros ojos para descubrir esas
bellezas cambiantes, efímeras. Sí, efímeras.
Un millón de años o una milésima de segundo. ¿Quién establece la escala del tiempo
en el universo? Hay un abismo entre las magnitudes del hombre y las del cosmos.
¿Qué son 100 años en la vida de una estrella?
¿Qué significa un surco de varios metros para el Gran Cañón del Colorado?
Nuestro planeta también envejece pero eso no conlleva decadencia.
Hay una contradicción hiriente entre lo que he venido haciendo y lo que estoy
criticando. ¿O es una válvula de escape para no dejarme arrastrar por la locura
colectiva?
Estoy programado para ocultar, disimular, parchear la realidad, y ahora necesito encontrarla y mostrarla tal como es, o como yo la veo . Y lo maravilloso es que de
nada me sirven mis trucos ante estos ¿monstruos? que no responden a mis palabras,
que no se inmutan ante mis indicaciones. No puedo manipularlos!!
Sólo quedarme en silencio y observar.
Oxígeno, Silicio, Aluminio y Hierro, componentes principales de la corteza terrestre y
de estas obras. Cuando te integras con el paisaje, sin interferencias externas ni
internas, captas esa sacralidad latente, esa unidad; traspasas cualquier barrera y te enlazas con las moléculas de los seres allí presentes. ¿Acaso no formamos parte del todo?
Soy un individuo solitario. No me gusta la gente... pero una de las necesidades básicas es formar parte del grupo. Por eso me hice retratista. Quizá por eso busco obsesivamente caprichos de la naturaleza, que me hagan compañía sin interrogarme,
sin juzgarme, sin esperar nada a cambio.
Y me cuentan sus problemas. Los nuestros.
Empecé queriendo reflejar una historia que me sorprendía y me he encontrado de frente con algunos de los grandes conflictos que arrastramos desde hace demasiado tiempo.
La violencia; la pobreza; los abusos; el fanatismo. La repetición a lo largo de las épocas de los mismos desastres no debe convertirlos en tradiciones que aceptamos porque “siempre han estado ahí” o porque “forman parte de la naturaleza humana”.
No me resigno a convivir con ellos. Quiero abrir los ojos.

